Este auto sacramental que fue representado por primera vez durante las fiestas del Corpus Christi de Valencia en 1641.
En El Gran Teatro del Mundo, Calderón describe a la vida como una escenificación cuyos personajes son actores de una gran comedia. Es imaginar al mundo como una enorme puesta en escena donde a cada cual le toca encarnar su papel y donde al final de la función (la vida) cada personaje ha de recibir la salvación o el castigo según haya obrado bien o mal.
Este auto sacramental es una gran alegoría que se sostiene en ejes temáticos profundamente existenciales como el sentido de la vida, la fugacidad del tiempo y la muerte, dentro de los que se inscriben el resto de los problemas humanos de siempre; esto es, el poder, la miseria, el hambre y la pobreza entre otros.
El Gran Teatro del Mundo es el teatro dentro del teatro; juego escénico puro, donde se representa a los hombres incluso antes de ser concebida su materia, a los que Dios (el Autor) entrega el soplo de vida, para formar el reparto y la utilería propia de cada rol, con el natural gusto o disgusto de algunos. Luego vienen el nacimiento, el desempeño o actuación de cada uno a través del teatro de la existencia, la muerte y el premio o castigo final.
El Gran Teatro del Mundo es un producto del pueblo español y de una época puntual, el siglo XVII. Es un auto sacramental, (auto=acto) considerado como la obra cumbre y más lograda, tanto del autor como del género sacro-alegórico (eucarístico).
Los autos sacramentales estaban dedicados al sacramento por excelencia: la Eucaristía, y en sus orígenes se representaban solo el día del Corpus Christi. Son obras en verso, e tema religioso, bíblico, moralistas y de fácil comprensión, pues estaban destinadas al pueblo. Son obras alegóricas, es decir, sus personajes no son seres de carne y hueso, sino la representación de otra cosa: el bien, el mal, las virtudes y los vicios, la vida y la muerte.
El Gran Teatro del Mundo está escrito en verso irregular y comienza con una introducción en que el Autor conversa con el Mundo para proponerle una comedia del hombre, haciendo un prólogo de lo que va a ser la obra a la que se le dará un valor trascendental y teológico.
A medida que los personajes van apareciendo reciben su papel. Luego, el Autor preside desde su globo terrestre la representación de la comedia humana, realzando a cada paso la importancia y trascendencia de los actos por medio del estribillo “haz el bien, que Dios es Dios”, repetido insistentemente por la Ley. Este es el nudo de la obra.
A continuación, el Mundo, que hace también las veces de la Muerte, va quitando los papeles al Rey, la Hermosura, la Discreción, el Rico, el Pobre, el Labrador y se describen las emociones y sentimientos de temor o resignación ante lo inevitable.
En el último momento los personajes se presentan nuevamente ante el Autor. Ahora el globo está abierto y en él está Dios esperando para la cena eucarística a los personajes que han hecho bien su papel; es decir, han obrado según el querer de Dios.
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