En un marco complejo, en donde la inflación y la crisis se hacen sentir cada día con más fuerza, aparecen decenas de espacios alternativos protagonizados por los propios productores, artistas, artesanos y emprendedores.
Cada feria tiene su identidad y los feriantes son los que contagian entusiasmo y expectativas.Todos coinciden en que juntándose en espacios colectivos y solidarios ofrecen una propuesta superadora del comercio tradicional, no solo se trata de productos creados fuera de la lógica industrial, con la posibilidad de conocer al propio creador, sino que los espacios proponen descuentos y promociones pero también un plus: el encuentro, el apoyo solidario, la fiesta de un momento cultural especial. La posibilidad de darnos una mano entre todos.
En este marco y hace pocos días se puso en marcha en el SUM del barrio Pueblo Nuevo, una feria popular, que cada día crece más.
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