“Los competidores abonan una inscripción de $200 y que incluye una vianda para almorzar. Además algunos padres llevarán cosas dulces y saladas para vender. El fin del torneo es recaudar fondos para la compra de materiales pero también como espacio de encuentro para que los chicos compartan en familia, muestren lo que están aprendiendo y puedan practicar los que están aprendiendo a arbitrar”, dijo Carlos Miranda, profesor director de la escuela municipal.
