El Intendente Fernando Larroude dijo que no quedo Casa a la que no se le haya roto un vidrio.

Personas heridas, techos rotos, autos y ventanales destrozados, ese fue el saldo de la tormenta de piedra, lluvia y viento que azotó durante las horas de la mañana del domingo la localidad de Buena Esperanza, cabecera del departamento Dupuy, a unos 230 kilómetros al sur de la capital de San Luis, donde no habrá clases hoy en los niveles primario y secundario, según indicaron anoche fuentes policiales.

La tormenta comenzó alrededor de las 2.30 de la madrugada con la caída de piedra en seco del tamaño de una pelota de ping pong, señalaron testigos, que precisaron además que los heridos sufrieron “golpes y cortaduras por haber intentado resguardar sus autos y otros bienes de la pedrea”.

La caída de piedra se extendió alrededor de 15 minutos durante los que “no se podía hablar dentro de las casas por el ruido que producían al golpear contra los techos y los frentes”, indicó un vecino, que precisó que el suministro eléctrico, que se había cortado por la tormenta, ya había sido restituido.

“Esta mañana nuestro pueblo era un desierto y sólo se escuchaba a algunos animales que fueron afectados por la tormenta, y el lamento de comerciantes y vecinos que como en el caso de la estación de servicio local, que es toda vidriada, quedó literalmente destruida”,

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