El domingo, cuando la Policía quiso detenerlo, García Contreras, buscado desde el año pasado por un robo, se valió del auto en el que andaba para escapar a toda velocidad por rutas y calles del sur de la ciudad, en un alocado intento por eludir a la fuerza de seguridad.
El Volkswagen Voyage que manejaba es de su pareja, agente penitenciaria. El episodio terminó en un dolor de cabeza para los dos: él fue detenido y la guardiacárcel fue apartada de sus funciones en el Servicio Penitenciario Provincial (SPP).
El domingo, cuando García Contreras protagonizó la fuga, la mujer, que tiene la jerarquía de adjutor y cumple la función de jefa de Mesa de Entradas en el penal, estaba de guardia en el Complejo Penitenciario Uno, de la capital. Ese fue su último turno en actividad, por ahora, ya que el lunes a la mañana, cuando le llegó la novedad de que su auto había estado involucrado en la persecución policial, el interventor del Servicio Penitenciario, Hugo Scarso, la pasó a disponibilidad.
“Estará en disponibilidad hasta que se resuelva la situación procesal de García Contreras, porque no sé si le van a dictar prisión preventiva y si a Amieva le cabe la figura de encubrimiento”, dijo el funcionario interventor del Servicio Penitenciario.
Scarso discurrió que si la responsabilidad de la agente penitenciaria “entra en la línea del encubrimiento, su caso irá a la oficina de sumarios. Si no entra, según lo que resuelvan en el juzgado Penal 2, se reintegrará a las tareas habituales en el Servicio”.
Acotó que ella “como empleada es excelente, cumple con la función, cumple con los horarios, cumple con todo”. “Quiero que se resuelva la situación judicial, para saber si la reincorporo o se hace un sumario y sigue en disponibilidad, que es la primera medida que tomé”, agregó.
El interventor dijo que desconoce si la guardiacárcel es pareja actual o ex pareja del hombre capturado el domingo, que tiene antecedentes por robos reiterados y ha cumplido condenas en la cárcel de San Luis: “Si está en pareja o no, no lo sé, pero concretamente García Contreras es papá de un hijo mujer”.
El responsable de la institución penitenciaria afirmó que en caso de mantener una relación con el ex interno, la agente “no viola un reglamento, porque no hay incompatibilidad”. “La vida privada de una persona es privada. Lo que sí, la institución está por encima de las personas. Una cosa es que un penitenciario no acepte que otro integrante del Servicio tenga alguna relación con un ex presidiario, pero yo no encuentro incompatibilidad desde el punto de vista legal”, abundó.
