La Iglesia Catedral, fue el lugar destinado desde las 10:30 a la realización de la misa central en el marco del 430° aniversario de la fundación de la ciudad de San Luis. La eucaristía estuvo presidida por el obispo Gabriel Barba.
Barba, entre un análisis de la cotidianidad de la sociedad, se remontó a 340 años atrás y cómo era la realidad de la ciudad que recién estaba fundándose: “Seguramente con el frío de esta época y la desolación de estas tierras, soledad, frío, pero sin embargo un pensamiento que mira hacia adelante y que clava sobre la tierra eligiendo estos lares, de tierra, de parajes para fundar un proyecto llamado San Luis”.
En la homilía, el monseñor remarcó que lo que comenzó hace 430 años como un pequeño lugar, hoy ciudad y provincia, nos permite construir la patria nos permite profundizar nuestro ser argentino, nos permite una oportunidad para construir una patria de hermanos.
De la celebración religiosa participaron las máximas autoridades políticas, entre ellas el gobernador Claudio Poggi, autoridades del Ejercito, veteranos de Malvinas, funcionarios, legisladores nacionales, provinciales y municipales.
El obispo se detuvo en el papel de “hombres y mujeres con coraje, con valor, con decisión, dispuestos a arriesgarse, a jugarse, a comprometerse”. “Y entonces así se construye una vida y una historia distinta. No existe una historia de vida, de Dios, no existe una sociedad sin compromiso”.
Si encierro mi vida de fe solamente en los ritos, pero después mi vida no tiene esta sensibilidad, lo que nos marca Isaías. Es la mirada a Dios desde el camino del prójimo, donde Jesús pone el acento[añadió el obispo.]
En otro tramo de la celebración, se detuvo en San Luis Rey de Francia. Tuvo en cuenta que vivió desde “un lugar muy difícil, el lugar del gobierno, el lugar del gobierno de un pueblo, el lugar del rey”.
A partir de eso, reflexionó: “No todos tenemos los mismos lugares en la vida, todos tenemos distintas responsabilidades. Desde nuestros distintos lugares y desde nuestras distintas responsabilidades tenemos que aprender a cómo yo le digo sí a Dios. San Luis Rey le dijo sí a Dios, no con las palabras, sino con los hechos”.
En el tramo final, se refirió a la confesión: “San Luis invitaba a la confesión frecuente, ‘confiésate frecuentemente’ le decía su hijo, y ‘elige un confesor prudente’. Este consejo dado hace tantos años, hoy podría ser absolutamente perfecto y adecuado para cada uno de nosotros. Una confesión sana y frecuente”.
Fuente: Móvil de Radio Popular.
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