También hay algunas exóticas que contribuyen a la diversidad, como eucaliptos, la promocionada paulownia, fresnos y acacias de constantinopla. Las especies ornamentales tienen su lugar con los grateus, laureles de jardín y cortaderas; mientras que las florales aportan su color entre margaritas y suculentas, más los frutos que dan las huertas, largas hileras de hortalizas de estación como repollos, espinacas, rúculas y zanahorias.
Además de ser un espacio productivo, el predio ofrece actividades educativas para escuelas en todos sus niveles, a universidades, instituciones públicas y privadas. La visita consiste en un recorrido guiado por los distintos viveros para que los chicos puedan aprender todo el proceso de producción de las especies y sus ciclos vitales.
Pero no todo queda en una explicación teórica. Los visitantes aprenden cómo germinar, trasplantar y reconocer especies forestales, además de sus usos y beneficios más importantes. Estas actividades ya fueron utilizadas por muchas escuelas de San Luis. Algunas fueron simplemente de excursión, pero todas realizaron consultas y recopilaron información para realizar trabajos para las ferias de ciencias que organiza la Provincia.
El predio también está abierto a las empresas, como fue el caso de Cementos Avellaneda, cuyos empleados se capacitaron en germinación para luego armar pequeños invernaderos y producir especies nativas en la fábrica. En los últimos días pasaron productores interesados en incrementar sus tareas de forestación y alumnos de los talleres de oficios que se acercaron para realizar un reconocimiento de las distintas especies. En promedio, la “fábrica de oxígeno” recibe unos mil visitantes por año.
