El obispo de la Diócesis de San Luis, Gabriel Barba, presidió la misa central que se realizó como es, tradicionalmente, frente al histórico santuario. En su discurso, destacó que en Renca se construyó con la patria, y el mensaje de Cristo
En la ceremonia participaron los ministros de Hacienda Pública, Eloy Horcajo; de Salud, Rosa Dávila; de Gobierno, Justicia y Culto, Fabián Filomena; el secretario de Juventudes, Emiliano Blanco y el director provincial de Culto, Facundo Rodríguez Ianello; la presidenta provisional del Senado provincial, María Angélica Torrontegui; la presidenta de la Cámara de Diputados, Silvia Sosa Araujo; legisladores provinciales y los intendentes de Renca, Romina Peralta; de Tilisarao, Juan Manuel Olguín y de Villa Mercedes, Maximiliano Frontera.
Cientos de peregrinos llegaron a pie, a caballo y en bicicleta desde comunas cercanas, demostrando así su fe y devoción al Santo. Tal es el caso de Silvia, quien vino desde Villa Mercedes. “Me siento genial por volver, ya que no pudimos venir en estos años e hizo que nos frenemos mucho; quería y necesitaba volver”, afirmó.
Monseñor Barba, tras culminar la ceremonia y a punto de partir hacia la Villa de Quebrada, señaló: “El pueblo de San Luis cumple su promesa con el Cristo de Renca”. Y añadió: “Somos bendecidos, por la alegraría de está tradición que tiene cientos de años y es un tesoro del pueblo de San Luis y, ojala, que las nuevas generaciones puedan sentir lo que sienten sus abuelos y padres”.
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“Después de dos años de la pandemia, esta fiesta tradicional, de más de 300 años, se pudo retomar. Se superaron ampliamente las expectativas que teníamos, mucha gente se acercó a participar y el balance es sumamente positivo”, comentó la intendenta, Romina Peralta.
El director provincial de Culto, Facundo Rodríguez Ianello, expresó: “La organización ha estado excelente entre el Gobierno y los distintos ministerios, en conjunto con la Intendencia y el Obispado; se llevó adelante de la mejor manera”.
La festividad del Cristo del Espino, aparte de toda la devoción, también es una oportunidad inigualable para cientos de trabajadores independientes. Como en el caso de Ramón, que tiene 64 años y vende sus productos regionales, como patay, alfajores, masitas, arrope, entre otros. “Todos los años que venimos celebramos al Cristo y colaboramos con la iglesia”, definió.
Fuente: ANSL
Miles de fieles volvieron a Renca para venerar al Cristo del Espino
