“Esto se debe a la concentración monopólica transnacionalizada a partir de que el alimento es considerado una mercancía que sirve para vender y no para comer. No estamos produciendo alimentos, sino plata. Pero esto tiene salida, porque nosotros estamos señalando con documentos interesantes que hablan de que la agroecología es capaz de enfriar el planeta, y lo dicen las propias Naciones Unidas y la FAO, hay que cambiar el sistema alimentario”.
“Hay que volver hacia atrás porque durante 10 mil años tuvimos otro modo de alimentarnos y tenemos que volver a producir sin veneno, como así también hay que plantear la planificación y la utilización de los recursos naturales que tenemos. Yo estuve en Formosa y me contaban que tiran por día una tonelada de mangos porque la población no los consume. ¿Pero tirarlos?. Hoy una correntina nos decía que las paltas les caen sobre la cabeza. En cada lugar que vamos pasa lo mismo, en Río Negro con las manzanas”.
“Vos vas a Europa y los productos exóticos allá son las tunas, los higos, las moras, pero acá se los comen los loros. Acá cuando pensamos en frutas pensamos en manzana, naranja y banana. ¿Y los valores nutricionales de las tunas? Pero además los tenemos, son baratos, no los tenemos que traer de otro lado”.
“¿Por qué no transformar esta Argentina sojera, en una Argentina productora de alimentos sanos? Si estamos en condiciones de hacerlo. Tucumán por ejemplo, que produce arándanos a alta escala, tuvo que adaptar su aeropuerto e hizo una planta frigorífica, porque si el alimento llega frío a algunas partes del planeta, vale un 45 por ciento más. Mar del Plata, me decía una candidata a intendente, está produciendo kiwis a gran escala. Cerezas de la Patagonia, mangos de Formosa, kiwis de Mar del Plata, eso tenemos que incentivar y no es más caro”.
“Además esto nos resuelve un problema de dependencia tecnológica, porque todos los venenos son importados. Pero la gente es presa de la publicidad, porque una encuesta publicada hace dos días señala que la cuarta parte de la población decidió sus compras en la última semana de acuerdo a lo que le dijo la publicidad”.
“Yo exijo entonces a toda la gente que trabaja en salud que presionen para que aparezcan los mensajes de salud, como por ejemplo “No tome Coca Cola, tome agua”. Un compañero nuestro estuvo en Jujuy, ¿qué consumen los chiquitos con problemas de crecimiento? Danonino, que sale 60 pesos. Con esa plata pueden comprar otro tipo de alimentos de mejor calidad, como por ejemplo un litro de leche, que no tiene azúcar”.
“Tome leche, la bebida de los pueblos fuertes”, “consuma frutas y verduras crudas”, pero no hay un solo mensaje de ese tipo en los medios. Cuando nos reunimos con los equipos técnicos de los gobiernos decimos que por favor utilicemos los medios, porque es la forma de educar. Recién vi carteles “Separe y recicle los residuos”, pero faltan políticas activas del Estado, por ejemplo en las escuelas”.
“El sesenta por ciento de las escuelas no tienen bebederos; los bebederos desaparecieron de las plazas, entonces tenés que ir al kiosko. Entonces tenemos que empezar por resolver el acceso. En los restaurantes Rosario tiene una ley de la jarra, donde te obligan en todas las mesas es obligatorio que haya una jarra de agua, en cambio a nosotros nos pregunta el mozo cuántas botellas de agua queremos y para colmo son de plástico”.
“Todos estos son nuevos desafíos que se nos están apareciendo porque el desarrollo de la ciencia y la técnica nos traen estas cosas. Pero soy optimista, porque la gota de agua horada la piedra, porque yo hace más de veinte años que estoy con esta temática y hemos logrado una Red de Pueblos Fumigados, Red de Nutricionistas en Defensa de la Soberanía Alimentaria, organizaciones para que paren de fumigar. La gente se ha ido organizando y hoy Rosario es una de las diez ciudades verdes del mundo y ahora, todo el desarrollo de las huertas periurbanas que han desarrollado son políticas de Estado. Misiones es otro ejemplo, una huerta una escuela, hay alternativas”
Prensa Municipalidad de San Luis.-
