En las Sierras Centrales de San Luis, el historiador y tradicionalista Martín Baca reivindica esta identidad compartiendo la memoria de los oficios, la destreza a caballo y el profundo valor patrimonial de la cultura criolla puntana.
Baca subraya que el gaucho es “un ente social netamente pastoril” y no una etnia, cuya existencia se forjó en fusión con el paisaje.
El caballo serrano y el ensillado puntano
El relato de Baca se centra en el caballo serrano, un animal mestizo, rústico y “muy guapo” que fue un aliado imprescindible en el duro trabajo de las sierras. Este vínculo cotidiano, que va más allá del lucimiento en desfiles, exigía hábitos precisos como el uso del cabestro y un ensillado con valor práctico y simbólico.
Baca destacó la importancia de preservar el ensillado puntano, un patrimonio en riesgo de extinción. Estas monturas tradicionales se elaboraban con madera blanda, ideal para largas cabalgatas en terrenos pedregosos, y cuero crudo y arzones de hierro forjados a mano con forma de medialuna.
El historiador lamentó que artesanos como Santos Jofré de Quebrada Mala sean de los pocos que aún dominan este método, cuya técnica ha quedado relegada ante las monturas modernas.
El vínculo del gaucho con el caballo, que Baca describe como casi espiritual (“A veces necesito respirar el sudor del caballo”), define la esencia de la vida criolla en la región, la cual la Ley Nº 24.303 busca preservar a través de la Comisión Nacional del Gaucho.
Fuente: ANSL.
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