En el que un hombre denunció haber sido secuestrado, amenazado con armas de fuego y brutalmente agredido por un grupo de conocidos.
Los imputados fueron identificados como Zaira Guzmán, Jorge Salama, Gabriel Cuello, Fernando Sombra y Matías Manríquez. Están acusados por los delitos de robo doblemente calificado (por el uso de armas de fuego y por haberse cometido en poblado y en banda), tentativa de abuso sexual con acceso carnal agravado (por la participación de dos o más personas y con armas), y secuestro coactivo doblemente agravado (por el número de participantes y el uso de armas), todo en concurso real.
La acusación fue presentada este viernes durante la audiencia de formulación de cargos ante la jueza de Garantía Agustina Dopazo Samper. En esa instancia, la Fiscalía expuso los hechos, solicitó medidas de coerción e informó sobre las evidencias ya incorporadas y aquellas que restan producir. Las defensas técnicas solicitaron una prórroga de la detención por ocho días, pedido que fue concedido por la magistrada.
La teoría del caso
Según la reconstrucción de la fiscal Romagnoli, el hecho comenzó alrededor de las 11:15 del 8 de julio, cuando Guzmán, Salama, Cuello y una mujer identificada como Milagros Jazmín se presentaron presuntamente armados en el domicilio de la víctima, ubicado sobre calle Colón. Tras una discusión en presencia de familiares del denunciante, lo subieron a una camioneta Jeep Grand Cherokee.
Durante el trayecto, el hombre habría sido golpeado con armas mientras sus agresores le exigían información sobre supuestas pertenencias de Guzmán. Luego fue trasladado a una vivienda ubicada en calle Ejército de los Andes, propiedad de Fernando Sombra, donde se encontraba esperando Matías Manríquez.
Dentro del domicilio, la víctima denunció que fue despojada de sus pertenencias, golpeada, desnudada y amenazada con disparos intimidatorios. Además, la Fiscalía investiga un intento de abuso sexual agravado ocurrido en el lugar.
Romagnoli relató que, en un momento de aparente descuido de los agresores, el hombre logró escapar: “Después de varios minutos sin escuchar movimiento, solo música fuerte, la víctima abrió la puerta del baño, advirtió que los imputados no estaban cerca, y huyó del inmueble con ayuda de una menor de edad que le indicó que podía salir”. Saltó un portón que da a la autovía Eva Perón y buscó ayuda en un local comercial cercano, donde fue asistido y se llamó al 911.
A partir de su testimonio y las pruebas obtenidas en allanamientos, incluidos análisis de cámaras de seguridad, se logró identificar a los presuntos autores y secuestrar elementos que los vincularían con el hecho.
La palabra de un imputado
Uno de los imputados, Jorge Salama, prestó declaración y negó haber estado armado o haber ejercido violencia. Aseguró que solo manejó la camioneta y que la víctima subió al vehículo por su voluntad, sin estar amenazada ni maniatada. También indicó que, ya en la vivienda de Ejército de los Andes, entregó las llaves a Manríquez y permaneció en el comedor, sin saber lo que ocurrió luego. Afirmó haberse retirado del lugar alrededor de la una de la tarde tras recibir una llamada de un amigo.
La investigación continúa, mientras la Fiscalía avanza en la producción de pruebas y define el rol de cada uno de los involucrados en el violento episodio.
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