El hecho ocurrió al mediodía del viernes en un local de comidas ubicado en la Terminal de Ómnibus Ediro. “No voy a volver a comer empanadas nunca más”, expresó Daniel González, quien fue víctima junto a su madre, de este desafortunado momento. 

La víctima, que es mayor de edad, realizó una compra de $600, que incluía una docena de empanadas y una gaseosa. Al momento de consumir la comida, rápidamente pudo observar que había un insecto en la comida; de inmediato se dirigió para hacer el reclamo y le respondieron que le devolvían la plata o que podía consumir otra cosa.

Además, personal del local de comidas intentó levantar y ordenar la mesa del cliente para quitar evidencia de lo que había sucedido, antes de la llegada de personal de Bromatología. “Ahora no puedo ni tomar un poco de agua, me da náuseas”, concluyó Daniel, ante el momento que le tocó atravesar.

 

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