No solo debilita casi definitivamente la operación para apartar de la causa de los Cuadernos al fiscal Carlos Stornelli, porque le da un giro a la investigación que se considera irreversible; además termina de confirmar que tanto Néstor Kirchner como Cristina Kirchner habrían cometido múltiples delitos además de su presunto enriquecimiento ilícito. El más recurrente: haber lavado dinero y simular compras-ventas y alquileres para acumular millones de dólares en forma indebida.
Los detalles de la confesión no tienen desperdicio.
Entre otras cosas, Manzanares confiesa:
– Que el ex secretario privado del ex presidente, Daniel Muñoz, quien falleció en mayo de 2016, invirtió en la Argentina dinero sucio que habría sido de Kichner por un monto de entre130 y 150 millones de dólares.
– Que Kirchner lo mandó a negociar con el juez que lo investigaba por enriquecimiento ilícito, Norberto Oyarbide, y que pactaron su sobreseimiento entre masas secas y champagne.
– Que solo con los alquileres de los hoteles Alto Calafate y Los Sauces los Kirchner acapararon entre 11 y 12 millones de dólares en blanco entre 2006 y 2015.
– Manzanares aportó nombres, direcciones, empresas, propiedades en Argentina, en Miami, y reveló las ‘trampitas’ que hacía para que cerraran los balances.
– El contador recordó que Muñoz le confesó, frente a su mujer Carolina Pochetti, que le había pagado al juez Luis Rodríguez 8 millones de dólares para lograr que no lo condenara por enriquecimiento y lavado.
– Manzanares habló de las múltiples presiones que sugirió en la cárcel y de las razones profundas que lo llevaron a arrepentirse.
Bonadío se tomó su tiempo para homologar el acuerdo porque necesitaba probar algunas de sus afirmaciones y corroborar fechas, lugares y hechos.
Ahora parte de la confesión del contador podrá ser usada para incorporar prueba a otras causas, como Hotesur, en su etapa de juicio oral, y la que estudia reabrir Ariel Lijo por el enriquecimiento ilícito de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner.
Otros detenidos en Marcos Paz habían intentado contenerlo a Manzanares para que no hablara. El contador se terminó de decidir después de despedir al también abogado ce Cristina Kirchner, Carlos Beraldi. “Me di cuenta tarde de que Beraldi no trabajaba para mí, sino para Cristina”.
