Dos figuras mediáticas de España se sometieron a un desafío propuesto por una revista masculina. Se enfrentaron para cambiar su imagen en 120 días. Los ejercicios y la dieta que llevaron para pasar de ser “normales” a tener un físico de atleta
En 16 semanas los participantes progresaron notablemente
Ante la inminente primavera, en el calendario se empiezan a tachar los días esperando la llegada del verano. Y como sucede a esta altura de cada año, la obsesión por bajar de peso vuelve a florecer. Con el arribo de las jornadas más cálidas la postal de gimnasios repletos es cada vez más vista. Las personas se preparan para recibir la época veraniega a pleno, relucientes, dejando atrás las consecuencias del paso del invierno.
El reloj corre. Y a poco menos de cuatro meses para culminar el 2017, el margen para el inicio de la temporada estival se acota. Pero a pesar de ello, aún hay tiempo para acondicionar el cuerpo, y hasta para que experimente un cambio drástico. Un ejemplo es seguir el camino de Uri Sabat y Jorge Cremades, dos figuras mediáticas de España, que en 120 días pasaron de ser hombres “normales” a modelos con una figura notable.
Jorge Cremades y su visible evolución (Mens Health)
Invitados a participar del reto propuesto por la revista masculina Men’s Health –especializada en rutinas de ejercicio y consejos para llevar una vida saludable–, ambos personajes célebres del país ibérico aceptaron el desafío y se sometieron a un riguroso entrenamiento, acompañado de una dieta especialmente preparada. Y sus progresos fueron abismales.
Con cuatro meses de duración, se trata de un plan que llama a modificar los hábitos e incurrir en una rutina desgastante tanto en lo físico como en lo mental. Una rutina que exige una estricta disciplina y constancia. Para cumplir estos requisitos contaron con el apoyo -“indispensable”, según indicaron los participantes- de los acompañantes profesionales, que los guiaron y ayudaron.
Uri Sabat tras concluir la prueba (Mens Health)
Tanto Cremades como Sabat se presentaron a la prueba con un físico estándar. Sin definición muscular, aunque tampoco con sobrepeso. Partiendo de allí, se elaboró una dieta que consistió en consumir muchas proteínas (en forma de carne, pollo y pescado), verduras y frutas. También una abundante cantidad de carbohidratos (patatas, arroz, pasta). En total, fueron cinco comidas al día.
En cuanto al entrenamiento, consistió en cinco clases por semana, alternando sesiones convencionales de gimnasio para generar fuerza y otras orientadas a incrementar la resistencia. Estas últimas, adecuadas para quemar calorías, se basaron en ejercicios anaeróbicos y cardiovasculares con elementos que se emplean para practicar crossfit y técnicas de boxeo simple, con intervalos de 30 segundos de trabajo, un minuto de pausa y 15 segundos entre cada serie. En el medio del trayecto, también midieron sus capacidades atléticas en una carrera de obstáculos.
