En los últimos diez meses, científicos han logrado desarrollar tres vacunas experimentales, las cuales se estima que tendrán altísima eficacia contra el nuevo coronavirus. Las tres son muy prometedoras, pero cada una de ellas tiene sus ventajas e inconvenientes. Estas son sus diferencias.
Precio: debido a que gran parte de la población mundial tendrá que recibir la vacuna, el valor económico es esencial a la hora de buscar una solución sanitaria para la pandemia.
Las diferencias entre las tres vacunas son enormes: la desarrollada por la Universidad de Oxford y AstraZeneca costará unos AR$285,790 por dosis; la de la multinacional estadounidense Pfizer y la biotecnológica alemana BioNTech superaría los $1.428,95 por dosis, cinco veces más; y la concebida por la empresa estadounidense Moderna y los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU alcanzaría los $2.000,53 por dosis, siete veces más que la de Oxford.
Temperatura de conservación: La misión de llevar los inyectables a todas las personas del planeta será una sin precedentes en la historia de la humanidad, y una de las claves decisivas será la temperatura de conservación de cada producto.
La Universidad de Oxford anunció que su vacuna experimental se mantiene en el frigorífico, a temperaturas de entre 2 y 8 grados, y por lo tanto se puede distribuir utilizando los canales ya existentes para otras vacunas. La inyección de Pfizer, sin embargo, necesita temperaturas ultra frías, de unos 70 grados bajo cero, un problema que la empresa intentará solucionar mediante contenedores con hielo seco que pueden conservar la vacuna durante 15 días. El producto de Moderna está en un término medio. Su vacuna experimental permanece estable al menos seis meses a 20 grados bajo cero y aguanta 30 días en la nevera, con temperaturas de entre 2 y 8 grados.
Eficacia: Los equipos de las tres vacunas experimentales han proclamado eficacias de entre el 90% y el 95%, pero hay matices entre ellas. La Universidad de Oxford y AstraZeneca han anunciado este lunes una eficacia de hasta el 90%, a partir de un análisis de 2.700 personas que recibieron primero media dosis y al cabo de un mes otro pinchazo con una dosis completa. Con dos dosis enteras la eficacia, paradójicamente, se reduce al 62%, según los resultados de un estudio mayor, con 8.900 participantes. Los padres de la vacuna están estudiando este fenómeno y habrá que ver si la eficacia preliminar del 90% se mantiene en los resultados finales del ensayo clínico, que ya ha reclutado a unas 24.000 personas en el Reino Unido, Brasil y Sudáfrica.
La vacuna experimental de Pfizer y BioNTech ha sido la primera en ofrecer una cifra de eficacia (un 95%) con plena validez estadística, gracias a un ensayo con unos 44.000 participantes y 170 contagios entre ellos. Solo ocho de estas personas infectadas habían recibido dos dosis de la vacuna real. El resto, 162 voluntarios, recibieron dos inyecciones de agua con sales. Esta eficacia del 95% se mantiene constante en los diferentes grupos de edad y en todos los sexos y razas de los participantes en el ensayo, según ha destacado Pfizer.
La empresa estadounidense Moderna y los Institutos Nacionales de la Salud, por su parte, han anunciado una eficacia del 94,5%, según un primer análisis de un ensayo con 30.000 personas en EE UU. Sus resultados todavía son preliminares. Está previsto que en los próximos días se sumen nuevos datos y se alcance la suficiente potencia estadística como para confirmar la cifra o matizarla.
Tiempo entre dosis: Las tres vacunas experimentales requieren dos dosis. En el caso de Pfizer, el tiempo entre dosis será de 21 días, mientras que en las otras dos deberá transcurrir un mes para completar la vacunación por paciente.
Funcionamiento: En enero se extrajo un virus de un paciente infectado y se secuenció su
información genética (ARN), que reveló un mensaje de 29.903 letras escrito con combinaciones de las mismas cuatro letras (A, U, G, C), que permite al virus atacar las células y replicarse.
Se identificaron las 3.831 letras que contienen la información para fabricar las proteínas de la espícula del virus, su puerta de entrada a las células. Esas instrucciones para crear las proteínas del virus son la base de las tres vacunas.
En cuanto a las vacunas Moderna y Pfizer, el mensaje se codifica en una molécula de ARN que se encapsula en una membrana lipídica para que pueda entrar en las células, para que éstas fabriquen proteínas de la espícula del coronavirus. La espícula del virus es localizada por las células dendríticas y las presentan al sistema linfático.
En el caso de la vacuna de Oxford, el mensaje se traduce a ADN, otro lenguaje genético, y se introduce en adenovirus del resfriado de los chimpancés. El virus es engullido por células dendríticas, dedicadas a captar sustancias extrañas, y las presentan al sistema linfático.
Luego, las tres vacunas producen dos tipos de glóbulos blancos: los linfocitos B (que crean anticuerpos que bloquean el virus) y los linfocitos T (que destruyen las células infectadas).
Fuente: El País.
