El VIH es el Virus de la Inmunodeficiencia Humana que ataca y destruye las células CD4, un tipo de glóbulos blancos que hacen parte del sistema inmunológico y lucha contra las infecciones. La persona queda sin defensas y expuesta a infecciones oportunistas como la tuberculosis, candidiasis, toxoplasmosis, neumocistosis y otras enfermedades.
Ante una infección con el virus, no siempre hay manifestaciones inmediatas de los síntomas. En algunos casos, pasan varios meses o años antes de notar alguno. Sin embargo, entre las primeras señales la persona experimenta síntomas parecidos a los de una gripa: fiebre, dolor de cabeza, cansancio, erupción en la piel o dolor de garganta, y estos pueden desaparecer al cabo de un tiempo, lo cual puede demorar el diagnóstico de la infección por el virus.
Silenciosamente el virus ataca el sistema inmunitario y se disemina en el tejido linfoide y en los ganglios linfáticos, los cuales hacen parte de este y ayudan al organismo a reconocer y defenderse contra patógenos e infecciones.
El virus tiene una capacidad muy alta de multiplicación dentro del ser humano, así como la inducción de resistencia por mecanismos complejos que facilitan su supervivencia y hacen muy complejo el abordaje terapéutico. Asimismo, es capaz de someter a las células infectadas en el huésped a generar nuevas partículas virales.
En Argentina, de acuerdo al Boletín sobre VIH, sida e ITS del Ministerio de Salud de La Nación (diciembre 2017), hay 122.000 personas que viven con VIH. Sin embargo, el 30% de este grupo desconoce su diagnóstico. La principal vía de transmisión en hombres y mujeres es la sexual.
Según el informe del Ministerio, es preciso acelerar el ritmo de los diagnósticos para alcanzar la meta del 90% de personas diagnosticadas, para el 2020.
También, a las 70.000 personas que hoy están en tratamiento en los tres subsectores de salud, se deberían sumar otras 38.000 para alcanzar la meta del 90% de personas diagnosticadas, incluidas en tratamiento antirretroviral (TARV).
Esto supone poder garantizar los recursos para sostener estos tratamientos y los servicios de salud de calidad que acompañen a las personas con VIH, así como trabajar sobre los obstáculos que inciden negativamente en los procesos de adherencia al tratamiento.
En el Día Nacional de la Prueba de VIH es fundamental concientizar acerca de la importancia de realizarse testeos voluntarios y mejorar el acceso a la información sobre el VIH y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).
En el caso del VIH, el diagnóstico tardío continúa siendo del 35%, lo que resta oportunidades de acceder a un tratamiento médico adecuado y a tiempo.
