Cada año, la ruta hacia la Villa de la Quebrada se llena de un fervor especial. Los peregrinos, de todas las edades y de diversos rincones de la provincia, se lanzan a un viaje lleno de fe y esperanza. El destino: el Cristo de la Quebrada, donde muchos llegan para agradecer por la salud, el trabajo y la vida.
Jorge Pérez, un peregrino que ha elegido la bicicleta para su travesía que calcula culminará en dos horas, compartió con Radio Popular su experiencia: “Hace varios años que camino, pero ahora he decidido ir en bicicleta (…) para agradecerle al Santo y pedirle que me ayude, que siempre tenga trabajo. Incluso años atrás siempre iba con mis hermanos, mis parientes, pero justo en este momento ellos no tenían para acompañarme en bicicleta, así que se dio para ir solo”.
Este año, los grupos de ciclistas se suman a la tradición. La agrupación Panteras MTB ha formado parte de esta peregrinación, con aproximadamente 20 integrantes de diferentes edades que recorren el camino en bicicleta. En palabras de uno de sus miembros: “vamos tranquilos, vamos despacio y cuidando más que todo los accidentes. Ahora va mucha gente caminando, entonces tenemos que andar tranquilos y con los ojos bien abiertos y tratando de llegar al Cristo de la Quebrada”. No hay horario fijo de llegada; “el tema es que salimos todos y llegamos todos”, afirmó. Algunos de ellos realizan este tradicional recorrido a fin de agradecer, en tanto que otros lo hacen por una promesa.
Entre los peregrinos también hay quienes se han dedicado a recorrer este camino a pie durante años. Una mujer de la agrupación expresó: “caminé durante 20 años; ahora en grupo se da con la agrupación donde estoy y vamos en bici, pero yo voy a agradecer”.
A lo largo del camino, se encuentra un puesto de hidratación donde trabajadores municipales atienden a los caminantes en la rotonda de la Maternidad Teresita Baigorria, en la autopista 25 de Mayo. Clarita, quien permanecerá en el puesto hasta que se agote la necesidad de los peregrinos, contó: “aquí estamos para tomar la presión, el azúcar, si alguno lo llega a necesitar; si hay alguna ampollita en el pie o las zapatillas, que a veces uno se quiere poner zapatillas nuevas para caminar y viene la complicación. Así que caminar e ir tranquilo. Tomar agua, hidratarse bien”. “Hasta las 4 de la mañana nos quedamos. Quizás un poquito más hasta que la gente deje de necesitarnos”, concluyó.
Nicolás, otro de los encargados del puesto de hidratación, detalló: “trajimos café, jugo, agua, manzana, té, azúcar, edulcorante, todo como un puesto de hidratación para la gente que va caminando hasta la Villa. Nos venimos preparados hasta con caramelos por si a alguien se le baja la presión. Suponemos y deseamos que la noche se mantenga así templada, porque el año pasado fue una locura el viento. Me acuerdo que tuvimos el puesto y fue difícil, pero hasta ahora ojalá que continúe así, porque también está grato para caminar”.
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