Durante la madrugada de este domingo, la escena se repitió con una fidelidad alarmante. Videos viralizados mostraron peleas multitudinarias protagonizadas por jóvenes bajo los efectos del alcohol. En estas secuencias, los desencadenantes, a menudo triviales, no guardan proporción alguna con los riesgos asumidos, que en ocasiones derivan en desenlaces fatales.
El contexto social de la gente en general se ha convertido, para muchos, en un panorama hostil, donde las herramientas con las que cada uno cuenta para la vida se ven reflejadas en ocasiones como estas. ¿Pero a qué se debe esta violencia o dónde encuentra su fundamento?
Alza de la violencia en la sociedad
El fenómeno no es aislado, sino que tiene un correlato estadístico preocupante. Según un análisis de la Corte Suprema de Justicia de la Nación realizado en 2025, la violencia social creció un 8% durante la feria judicial de enero de ese año.
Los equipos interdisciplinarios de la Oficina de Violencia Doméstica evaluaron la situación de 1129 personas afectadas en las presentaciones recibidas. El grupo más afectado fue el de las mujeres de 18 años y más (60%), seguido por el de niñas, niños y adolescentes (27%) y el de varones de 18 años y más (13%).
Entre los indicadores más alarmantes está que en el 96% de los casos se registró violencia de tipo psicológico, físico (48%), simbólico (44%), ambiental (34%), económico-patrimonial (26%), sexual (7%), social (6%) y de tipo digital (3%). Además de estos indicadores numéricos sobre lo que es la violencia doméstica, la violencia en general ha visto como principal víctima a niños y adolescentes, quienes son los que reciben la peor parte porque están en proceso de preparación para lo que se conoce como “vida”.
¿Qué hacemos como sociedad?
El filósofo Darío Sztajnszrajber, en uno de sus escritos sobre el “orden” social, expresaba: “Para cuidar que no haya violencia, se violenta a los violentos. ¿Se acaba así la violencia?”. Es en base a esta frase que debemos pensar de qué manera están creciendo y se están desarrollando estas nuevas generaciones.
En un contexto de digitalización e individualización donde se prioriza el grabar cómo se pelean en vez de separar a quienes están peleando, es que radica esta problemática, creyendo que son hechos aislados, pero que denotan la situación de la sociedad actual y de la cual todos somos parte.
La combinación de “la noche”, el consumo de alcohol y sustancias genera un cóctel peligroso, y es ahí donde el desafío no radica solo en advertir a los jóvenes sobre los peligros de ello, sino en formarlos para la vida en comunidad, regulando esos impulsos que transforman una salida en una batalla campal.
Para concluir, el título de esta nota de opinión comienza, y lo voy a citar: “Cuando la razón es superada por los instintos animales”, y es justamente porque, si bien los seres humanos poseemos algo que nos diferencia del resto de seres vivos, que es la razón, en ocasiones como la de esta madrugada, nos invita a reflexionar si esa razón está siendo relegada y está ganando más el instinto animal.
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